Editorial Ananda Marga: tantra yoga, filosofía espiritual  

Tantra y su efecto en la sociedad

por Shrii Shrii Ánandamúrtii
 
     
 
 
 

¿Qué es el Tantra? Se conoce como Tantra Sádhaná al proceso de transformar la divinidad latente en Divinidad Suprema. La divinidad en estado latente en la animalidad se denomina, en el lenguaje de los aspirantes espirituales, kulakuńd́alinii. De ese modo encontramos que en realidad el espíritu de la sádhaná tántrica(1) reside en infundir una vibración a la kulakuńd́alinii e impulsarla hacia la meta espiritual.

    El término Tantra implica "la liberación de la esclavitud [del cautiverio del sopor o de la estaticidad]". La letra “ta” es el sonido raíz de la somnolencia. Y la raíz verbal "trae" acompañada por el sufijo "da" se convierte en "tra", lo cual significa "aquello que libera" —así, la práctica espiritual que libera al aspirante de la somnolencia o de la animalidad de la fuerza estática, y que expande el ser [espiritual] del aspirante es la sádhaná del Tantra. Así pues, no puede haber práctica espiritual alguna sin Tantra. El Tantra es sádhaná.

    Por práctica espiritual se entiende aquella práctica que lleva a la expansión, y esa expansión no es otra cosa que la liberación de la esclavitud de toda clase de pesadez [o estaticidad]. Una persona que, sin distinción de casta, credo o religión, aspira a la expansión espiritual o que hace algo concreto con ese fin es un tántrico. El Tantra en sí mismo no es una religión ni un "ismo" sino una ciencia espiritual fundamental. Por lo tanto, donde quiera que haya alguna práctica espiritual, debería darse por sentado que se apoya en el culto tántrico. Cuando la práctica espiritual no existe, cuando la gente reza a Dios para la satisfacción de sus mezquinos deseos mundanos, cuando el único lema de la gente es: "Danos esto, danos aquello", solo en ese caso encontramos que el Tantra está ausente. Así que, solamente se oponen al Tantra aquellos que no lo entienden, o que aún entendiéndolo no desean realizar ninguna práctica espiritual.

    Las causas detrás de su rechazo a la sádhaná son dos. La primera se conoce como la psicología de la inercia espiritual, y la segunda es una clase de fobia. La fobia espiritual es el mayor enemigo de la sociedad humana. Esa fobia es el principal factor que produce desaliento.

    Como les decía, [la raíz acústica] "ta" representa el embotamiento, y el esfuerzo por liberarse de ese embotamiento se conoce como Tantra sádhaná.

    En este punto me gustaría decir unas palabras sobre los biija mantras [sonido raíz, raíces acústicas] del Tantra. En este universo todas y cada una de las acciones tienen cierta implicancia acústica. Al sonido fundamental que opera detrás de una acción se lo conoce como la semilla de esa acción. Si las distintas expresiones del Ser Cósmico o del Macrocosmos se denominan devatás, en la raíz de todo devatá se encuentra una semilla o sonido particular. A esa semilla o sonido se lo conoce como el biija mantra del devatá correspondiente. La voluntad [biija bindu o ksamabiija] del Ser Cósmico, en su primera expresión toma la forma de "náda" (la primera expresión, que se mueve en línea recta). Posteriormente náda se convierte en kalá [curvatura creada bajo la influencia de la Prakrtí mutable] y las manifestaciones apreciables o perceptibles de esta kalá se conocen como jagat o "el mundo". El espíritu del término jagat es "exhibición".

    De este modo encontramos que el mundo, el cual es una expresión de kalá, viene de la náda del kámabiija o poder de la voluntad (Sambhúliunga), del Ser Supremo. [Náda tiene la forma acústica de oṋm]. Este oṋm es la forma colectiva de las tres letras semillas a, u, y ma, las que representan a la creación, la preservación y la destrucción, respectivamente. Así, la palabra oṋm puede representar adecuadamente al universo manifestado. A través de un análisis apropiado, obtenemos cincuenta sonidos fundamentales o raíces acústicas a partir de ese oṋm —es decir que oṋm es la forma colectiva de esos cincuenta sonidos.

    Toda acción mundana se expresa a través de las ondas activadoras que contienen la potencialidad de esos sonidos fundamentales como su núcleo. La potencialidad de un determinado sonido o las potencialidades de más de un sonido pueden actuar como núcleos o núcleo de acuerdo a la naturaleza de la acción en juego. Esos sonidos fundamentales constituyen la fuerza creadora del universo, por eso son conocidos como mátrká varńas [matrices causales]. Cualquier cosa que exista en el universo es [sostenida] por un sonido de este tipo.

    Una de las cosas existentes en el universo es la contracción o el embotamiento. Esta contracción o embotamiento también es algo mundano, y ya que existe, ciertamente tendrá algún biija mantra. El biija mantra de este embotamiento es "ta", y la sádhaná que libera al aspirante espiritual de la influencia de ese "ta" es el Tantra.

    Hay una fuerza espiritual en todas y cada una de las entidades vivientes. La interpretación práctica del Tantra es el despertar de esa fuerza espiritual y expandirla con el único objetivo de unificarla con la Divinidad Suprema. A la parte más baja de la columna vertebral se la conoce como kula [la residencia de] Svayambhú. Se le llama kula porque sostiene el peso del tronco físico principal. "Ku" quiere decir "creación" y "la" significa "receptáculo" (lá + da= la). [La residencia de] Svayambhúliuṋga, sosteniendo el peso del tronco físico principal, se denomina correctamente "kula".

    La animalidad inconsciente que reside en esta kula en forma enroscada no es otra cosa que la fuerza divina latente, la cual vuelve a su estado original tan pronto como se suprime su apego por las objetividades burdas. Debido a su forma enroscada, a esa fuerza divina durmiente se la conoce como kulakuńd́alinii, o la serpiente enroscada. Así que la fase inicial de la sádhaná espiritual consiste en despertar a la kulakuńd́alinii de su larga hibernación con la ayuda de una vibración apropiada que llegue de un gran espiritualista [y] con la ayuda de un mantra adecuado. Pero para el avance espiritual no es suficiente con solo despertarla. Esta kulakuńd́alinii, una vez despierta, debe ser impulsada hacia arriba y su existencia debe quedar suspendida en la existencia sin atributos de Shiva [Conciencia Suprema]. Suspender la kulakuńd́alinii en Shiva es el ideal del Tantra.

Dhyáyet kuńd́aliniiḿ sukśmáḿ múládháranivásiniiḿ
Támiśt́a devatá rupaḿ sárdhatri balayánvitam;
Koti saodáminiibhásaḿ Svayambhúliuṋgavesthitám.

[Se debería meditar en la kuńd́alinii, que reside en el múládhára cakra en una forma sutil y divina, enroscada tres veces y media, con el resplandor de un millón de lunas y enroscada alrededor del Svayambhúliuṋga.]

    Hay varias glándulas de diferentes tipos en la estructura humana. Todas y cada una de esas glándulas pueden ser consideradas como la estación controladora de una [propensión] mental determinada, y la intensidad de expresión de las [propensiones] mentales depende de la secreción adecuada de hormonas por parte de esas glándulas. Como regla general, las hormonas secretadas por las glándulas inferiores no pueden influenciar a las glándulas superiores, pero si pueden, directa o indirectamente, influenciar a las glándulas situadas en los puntos inferiores. Ya que el sahasrára cakra [correspondiente a la glándula pineal] es el cakra o plexo más elevado, las hormonas secretadas por ese plexo pueden controlar a todas las otras glándulas del cuerpo humano. Un momento atrás mencioné que la kulakuńd́alinii se despierta por la fuerza de las ondas espirituales o del mantra, y esas glándulas ayudan al aspirante espiritual creando dicha fuerza. El sahasrára cakra, siendo el controlador de todas las glándulas, es la estación central de todas las ondas y mantras.

    En todas y cada una de las glándulas o subglándulas importantes reside la semilla de su expresión; es decir, una mátrká varńa. De igual, modo, en el sahasrára cakra [reside la semilla] de todas las expresiones. O sea que todas las mátrká varńas están presentes allí. La forma sintética de todas las mátrká varńas es el oṋḿkára (sonido oṋm). Así pues, se puede ver claramente que la potencialidad de expresión de todos los instintos de la mente humana subyace en el sahasrára cakra.

    La [estaticidad] humana se puede convertir en espiritualidad o divinidad sólo después de llegar al sahasrára cakra. El plexo más bajo, el múládhára, es el asiento de lo burdo, y el plexo más elevado, el sahasrára, es justamente lo opuesto, es el asiento de la conciencia. Así que la gente con instinto animal no tiene otro camino: si desean liberarse de las ilusiones mundanas tendrán que llevar a la kulakuńd́alinii desde el múládhára hasta el sahasrára. El objetivo intrínseco de elevar la kulakuńd́alinii es el de controlar las propensiones así como los sonidos semilla de las distintas glándulas y suspenderse a sí mismo en Paramashiva [el Núcleo de la Conciencia], que se encuentra en un nivel más allá del alcance del sonido de los instintos y de las semillas acústicas. Es un proceso tendiente a destruir los páshas [ataduras] de toda debilidad mental, y después de conquistar todas esas debilidades y otros ripus [enemigos] mentales, poder transformar la animalidad en divinidad. Esta sádhaná de la kulakuńd́alinii representa una gran lucha ya que después de establecerse por encima del alcance de todos y de cada uno de los instintos, ideas y sonidos semilla, el sádhaka debe continuar su lucha con el fin de unirse a la Entidad Suprema, que está más allá de la esfera del mundo de la ideación. Así que la sádhaná del Tantra es una gran batalla, una sádhanásamara.

    La característica principal del Tantra es que representa el vigor humano. Representa una lucha sin tregua. Allí donde no hay lucha no hay sádhaná. Bajo tales circunstancias el Tantra no puede estar presente. Donde no hay sádhaná, no hay lucha. Es imposible conquistar una idea burda y reemplazarla por una sutil sin una batalla de por medio. Es absolutamente imposible sin sádhaná. Por consiguiente, el Tantra no es sólo una lucha, es una lucha integral. No sólo es una lucha externa o interna, sino ambas simultáneamente. La lucha interna es una práctica de la parte más sutil del Tantra, la lucha externa representa la lucha de la parte más burda, y la lucha tanto externa como interna es una batalla en ambos sentidos a la vez.

    Así, la práctica en todos y cada uno de los estratos de la vida recibe en el Tantra el reconocimiento debido, y la coordinación y cooperación de las prácticas en todos los niveles representa al Tantra en su apropiada perspectiva. La práctica de elevar la kulakuńd́alinii es la sádhaná interna del Tantra, mientras que el destruir la esclavitud del odio, del recelo, del miedo, de la timidez, etc. por la acción directa es la sádhaná externa. Cuando los que tienen poco conocimiento de la sádhaná ven el estilo de esta lucha externa, piensan que los tántricos que se desplazan en el campo de cremación son una clase de criaturas extrañas. Realmente el público en general no entiende a esos tántricos. En la lucha directa contra los ripus y las pashas pueden parecer temporalmente anormales, pero no se puede ignorar el hecho de que en tiempos de guerra todas las personas se vuelven, en alguna medida, antinaturales en sus formas de actuar.

    Los que no entendieron el espíritu interno de la sádhaná más sutil del Tantra, o los que no entendieron o no pudieron entender la esencia de las prácticas [Tántricas] o no pudieron seguir esas prácticas en sus vidas, malinterpretaron la idea real y hicieron lo que les gustó de acuerdo a su antojo, con la intención de promover sus estrechos intereses personales y satisfacer sus deseos mundanos. Una parte de la intelectualidad refinada, a causa de su mezquindad y su gusto degradado, malentendió el Tantra y estuvo en su contra. Los que no pudieron entender el espíritu interno de madya, máḿsa, miina [matsya], etc. (conocido como el Paiṋcamakára) aceptaron la burda interpretación mundana de esos artículos, y su Tantra sádhaná no fue más que una actividad inmoral y antisocial.

    El proceso del Tantra sádhaná es gradual. Pero incluso con un desarrollo preliminar en esta sádhaná, los sádhakas alcanzan ciertos poderes mentales y ocultos que los hacen más fuertes que la persona media en términos de desarrollo mental y espiritual. Pero si en ese proceso el sádhaka olvida a Parama Brahma, el punto culminante de toda nuestra expresión vital, y emplea sus poderes mentales y ocultos para explotar a la masa común y satisfacer su codicia, entonces la falta de mérito se encuentra en los individuos mismos, no en el Tantra. Si los sádhakas permanecen vigilantes y alertas respecto de los principios de Yama y Niyama, es decir, de los principios morales cardinales, habrá poca oportunidad para la degradación. Más bien, con su fuerza mental y psicoespiritual desarrollada, estarán en posición de brindar un mejor servicio a la humanidad y utilizar su intelecto de mejor manera.

    La gente puede utilizar cualquier de sus poderes o logros en pos de la virtud o en pos del vicio. Si alguien dirige sus potencialidades hacia designios malvados o destructivos en lugar del bien, sus poderes o potencialidades no tendrán culpa alguna —todos los deslices son deslices de la persona. El dinero puede utilizarse en proyectos para el bienestar público, no obstante, también puede llevar a diversos males sociales. La espada puede utilizarse para detener al estúpido, como también al benévolo. Así pues, ¿son la espada o el dinero responsables de su buen o mal uso? Ciertamente no. Es inapropiado permitir que los poderes alcanzados a través de la sádhaná tántrica se exterioricen; lo (propio) es ejercitar esos logros en una sádhaná más compleja, con propósitos más sutiles, de manera que las barreras espirituales se vean forzadas a abandonar la mente humana. Este logro espiritual ayuda a la kulakuńd́alinii a ascender y a fundirse o unificarse con la Conciencia Suprema.

    El Tantra debería utilizarse únicamente en el campo sutil; si se aplica exteriormente, acarrea tanto del impacto burdo de los asuntos mundanos que la degeneración del sádhaka se hace inevitable. El poder aplicado por los tántricos degradados en el śát karma del Tantra —es decir, psíquicamente matar, dominar, controlar, entorpecer, hipnotizar, etc.— en realidad, no tiene nada que ver con la espiritualidad. Todos esos poderes son simplemente poderes mentales logrados a través de la sádhaná tántrica, y pueden lograrse incluso sin practicar Tantra sádhaná, practicando ciertos procesos mentales. Pero entonces, tales poderes pueden ser utilizados con éxito únicamente contra las mentes débiles. Ningún esfuerzo en este sentido encontrará acogida alguna en las personas con más fortaleza mental. Y ninguna de esas acciones tiene valor alguno para un sádhaka [aspirante espiritual].

    Para lograr poder tántrico se han de practicar ambas sádhanás, la interna y la externa, hay que mantener ambas clases de lucha. Como parte de la batalla externa hay que aplicar una fuerza o control vigoroso sobre la expresión y la conducta mundana, mientras que en la batalla interna se ha de despertar y elevar la kulakuńd́alinii en contra de nuestros pensamientos burdos y con toda la fuerza de nuestra intuición.

    El ascenso de la kulakuńd́alinii se logra practicando ciertos procesos. En el sahasrára cakra, la glándula pineal, la kulakuńd́alinii bebe la hormona secretada por ese plexo. La explicación biológica de esto es que el sádhaka obtiene el control sobre el flujo del néctar secretado por el sahasrára (es decir sobre una determinada hormona secretada por la glándula pineal). Ese flujo de néctar es el sostén principal de la vida divina. Durante el período de la kulakuńd́alinii sádhaná [sádhaná que establece el control sobre la "serpiente enroscada"], los sádhakas logran o establecen control sobre el ascenso y descenso del fluido (en el meridiano central [suśumná]). La tendencia mental del sádhaka adquiere vitalidad por el néctar del sahasrára —por esta hormona— y por el movimiento bien controlado del fluido [suśumná], aportando al sádhaka un vigor y sagacidad poco comunes. La combinación de semejante sagacidad y vigor, adorna al sádhaka con una personalidad atractiva, una inteligencia aguda y un espíritu sin igual. Solo bajo el liderazgo legítimo de tales tántricos, se puede vivir una vida racional y social dharmika (recta, moral).

    En este camino del avance humano desde la animalidad hacia la divinidad, todos tienen una posición determinada y ejercen una influencia sobre la sociedad correspondiente a esa posición. Todos los seres humanos, por principio, en virtud de ser homo sapiens tienen los mismos derechos que otros en todos los aspectos de la vida, pero el Tantra admite especialidades para los individuos en proporción a su posición en el estrato metafísico. El Tantra no reconoce diferencia racial, genealógica, política, nacional o económica alguna entre los seres humanos, pero le da reconocimiento al vigor individual. La diferencia fundamental entre los ideales Védicos arios y los ideales Tántricos, es que, entre los ideales Védicos se da mucha importancia a las diferencias raciales y de clanes, mientras que en el Tantra solo se honra al ser humano ideal. Hay muy poco campo para el desarrollo espiritual en la religión Aria, llena de oraciones, y por eso los arios que se asentaron en la India fueron influenciados poco a poco por el Tantra. La efectividad del Tantra para desarrollar la personalidad y el vigor en poco tiempo, los atrajo hacia esta práctica. Así que al principio comenzaron a practicar la sádhaná tántrica, pero lo hicieron en el más estricto secreto. Durante el día vivían como Arios con sus emblemas habituales —shikhá [el pelo sagrado] y sútra [hilo sagrado]— pero por la noche se despojaban del upaviita [hilo sagrado] y de las diferencias de castas, y practicaban la sádhaná tántrica en el bhaeravii cakra.(2)

Pravrtte Bhaeraviicakre sarva varná dvijátayah;
Nivrtte Bhaeraviicakre sarve varńah prthak-prthak.

[Cuando ellos se sientan en el bhaeravii cakra, se distinguen únicamente entre los que son sádhakas y los que no lo son; pero cuando dejan el cakra, ellos renuevan la tradicional diferencia de casta.]

    Los vedas, a través de sus rituales de sacrificio, alientan el materialismo, mientras que el culto tántrico, a través de su práctica mental y espiritual, ayuda a los sádhakas a progresar hacia el ser intuitivo —hacia la Realidad Suprema sin atributos.

    El espíritu de la sádhaná es controlar la tendencia extroversiva de la mente —el guiarse uno mismo hacia la dirección apropiada— y por lo tanto, la sádhaná y el culto tántrico son sinónimos. Las ceremonias de sacrificio, oraciones y demás ritos externos ni son Tantra ni son sádhaná. Toda sádhaná que aspira al logro del Supremo, sea cual fuere su afiliación religiosa, es definitivamente Tantra, porque Tantra no es una religión, sino que es simplemente la ciencia de la sádhaná —es un principio. En realidad, ¿alguien puede elevarse en alguna esfera de la vida sin la [sádhaná]? ¿Podemos alcanzar honor, posición y otras comodidades que deseemos en este mundo material sin luchar? Y cuando consideramos nuestra aspiración para el desarrollo y el avance en el mundo mental —ello tampoco puede alcanzarse sin lucha—. Así pues, en todas partes, tanto en la esfera burda como en la sutil, la lucha es la esencia de la vida y el rol propio de los seres humanos reside en [controlar] y encauzar toda tendencia y fuerza burda. Así que el Tantra no sólo es valioso en el mundo espiritual, sino que incluso en la esfera más material y densa de la vida, no queda otra opción más que la de aceptar los ideales tántricos.

    Aquellos que brillan y despiertan su vigor en los ámbitos físico y mental entablando una lucha contra las tendencias burdas se convierten en seres sobrehumanos aún en forma humana. Tales personalidades, adornadas con vigor y vitalidad, reciben una ovación en todas partes. De hecho, sea cual fuere el [sistema social o administrativo de un país] —ya sea que se trate de una república democrática, de una burocracia o de una dictadura— solamente gobiernan aquellos que han invocado vigor y personalidad en sí mismos. Las personalidades plenas de vigor siempre se imponen a los más débiles. Si esos individuos con grandes personalidades y de gran vigor incursionan en la política, se convierten en [líderes fuertes o autocráticos], mientras que los demás se doblegan a su mandato.

    A las personalidades de categoría intermedia [en lo que se refiere a su vigor] no les gusta asumir las responsabilidades de una posición de liderazgo. Ellos mantienen su [liderazgo autocrático] bajo el refugio seguro de un gobierno monárquico o republicano [haciendo de la corona o del parlamento un juguete en sus manos] aunque no se pueda declarar categóricamente que la democracia sólo triunfe en los países donde la gente carece de vigor. Hay muchos países en donde la gente no carece de vigor, y aun así la democracia ha proclamado su éxito. Por supuesto, esto tiene un lado político también. La [autocracia] hace su aparición solo en aquellos países en los que la gente tiene una amplia reserva de vigor, no obstante donde el gobierno se encuentre infectado por un alto grado de corrupción. En Inglaterra y los Estados Unidos de América no hay carencia de vigor, pero debido a la forma eficiente de gobierno, la democracia nunca ha fallado. Por otra parte en Pakistán y Egipto, debido a la desesperada y lastimosa clase de gobierno, la gente en general ha aceptado sinceramente [la autocracia].

    En este mundo también hay muchos países en los cuales no hay líderes honestos y sinceros en la esfera política, y cuyo cuerpo gubernamental está lleno de corrupción, pero en donde, sin embargo, la democracia no ha sufrido retroceso alguno. De cualquier forma, la esencia de mi comentario recae en el hecho de que incluso en los asuntos mundanos, la personalidad se desarrolla a través de la sádhaná tántrica, y la sádhaná conduce al éxito en todas partes.

    En este sentido cabe preguntarse si los [líderes poderosos] del mundo practican alguna sádhaná tántrica o no. Mi respuesta para esto será que tal vez, inconscientemente, hayan seguido siempre los principios tántricos. Quizá ustedes sepan que el gran héroe de la independencia india, Subhash [Chandra Bose], era un ardiente seguidor del culto tántrico.

    El sistema de casta se basa en el principio de la distinción y las diferencias. Este sistema ha constituido el mayor obstáculo para la formación de una sociedad fuerte, bien organizada y sólidamente construida. Este sistema no proporciona una pista o una simiente de la posibilidad de la unidad en la diversidad. El sistema de castas es reconocido únicamente por los Vedas, no por el Tantra. En el culto tántrico aunque existen todas las oportunidades para el desarrollo integral de una persona, sin embargo, como seres humanos, todos siguen en un estado de igualdad. Eso es por qué no pueden existir concesiones del Tantra para con el sistema de castas.

Varńáshramábhimánena shrutidásye bhavennarah;
Varńáshramabihiinashca varttate shrutimúrdhani.

—Ajiṋánabodhinii Tantra

    Es decir —el Tantra ha expresado claramente— "Aquellos que orgullosamente abogan por el sistema de castas son esclavos de los Vedas, mientras que los que se elevan sobre él o lo rechazan obtienen un lugar a la cabeza o por encina de los Vedas." El actual sistema de castas de la sociedad Hindú es la creación de los oportunistas Arios Védicos que se introdujeron en la práctica tántrica, pero que por su falta de sinceridad no lograron el status deseado. Las deficiencias de la sociedad Védica han ocasionado, de esta forma, un gran daño al Tantra.

    Los verdaderos tántricos ciertamente concederán honores especiales y reconocimiento al vigor y a las potencialidades individuales, pero como seres humanos todos serán iguales ante ellos. También en la época Budista los tántricos siguieron este principio y en tiempos antiguos Bengala y Mithila fueron grandes sedes del Tantra. En aquella época los que habían avanzado en la sádhaná tántrica —los Brahmanes, Kayasthas, Vaidyas, etc. que estaban comprometidos en la sádhaná de elevar la kulakuńd́alinii— fueron identificados como Kuliinas. Los que eran partidarios de los Vedas (también conocido como Shruti), eran reconocidos como Shrotriyas. Aunque como seres humanos los Kuliinas y los Shrotriyas disfrutaban de la misma posición en la sociedad de entonces, los Kuliinas solían recibir un honor especial como sádhakas. Ballel Sen, el rey de Bengala, originalmente era Budista tántrico, pero más tarde se transformó en tántrico Hindú.

    Los tántricos deben entablar una lucha contra todas las fuerzas mundanas, una lucha sin tregua contra la desigualdad y la cobardía. La igualdad en la sociedad no se puede lograr si la [base del poder] solo es cuantitativa, sin consideración alguna del valor cualitativo, porque actualmente, los que no se interesan en desarrollar el vigor en sí mismos a través de la sádhaná exceden en número a aquellos que sí lo hacen: Así que no es mediante la democracia, sino confiando el poder a los auténticos tántricos, que debe establecerse la igualdad en las esferas social y económica de este mundo material. El establecimiento de la igualdad es posible únicamente por los tántricos y no por los que no lo son. Por supuesto, no sólo en la esfera mental y espiritual, sino en la material también, lograr la igualdad absoluta es imposible, por lo que los tántricos han de continuar su lucha indefinidamente ¿Dónde encontrarán ellos una oportunidad de descansar?

    — Shrávańii Púrńimá, 1959, RU, Bhagalpur (Bliagalpur)


(1) sádhaná: esfuerzo sostenido, práctica espiritual, meditación. —Traductor.

(2) Bhaeravii cakra: Un yantra, lo que es una figura de triángulos que transmite una idea espiritual. —Traductor.